Cuando la inmersión en la ciudad combina el dominio del francés y el descubrimiento cultural, gracias a clases de inmersión en francés como lengua extranjera (FLE) que combinan el aprendizaje lingüístico con experiencias auténticas fuera del aula.

¿Conoces el puerto de la Luna? Si es así, es porque seguramente ya has visitado Burdeos. Nuestra hermosa ciudad se construyó precisamente donde el Garona dibuja una media luna. Hoy en día, sus muelles son un lugar muy apreciado por todos para pasear, practicar deporte y celebrar eventos culturales, pero también un auténtico campo de aprendizaje para los estudiantes de francés en inmersión cultural a la Alianza Francesa de Burdeos Nueva Aquitania.

El puerto de la luna en Burdeos: ¿lugar para pasear o terreno de aprendizaje?

Al venir a Francia, nuestros estudiantes buscan una inmersión en el francés lo más completa posible. Por eso, en la Alianza Francesa de Burdeos, hemos querido ir más allá del esquema clásico de «clases de idiomas por la mañana y actividades culturales por la tarde». Hemos creado puentes pedagógicos a través de clases de inmersión cultural en francés, lo que permite realizar tareas finales o subtareas previstas en el programa fuera del aula, en encuentros con actores locales.

Así, los muelles, los comercios y los barrios de la ciudad se convierten en lugares de interacción donde se pregunta a los transeúntes sobre su visión de la felicidad, sobre cuestiones intergeneracionales o sobre el estilo de vestir de los bordeleses. La ciudad se convierte en un terreno de aprendizaje.

Tareas arraigadas en prácticas sociales reales

Antes de cada salida, se definen claramente el marco y los objetivos. Se consolidan las herramientas lingüísticas necesarias. Estas actividades ofrecen a los alumnos la oportunidad de practicar el idioma en situaciones reales, pero también de descubrir la ciudad, crear nuevos puntos de referencia, gestionar imprevistos, apropiarse de los códigos sociales franceses, expresarse con mayor espontaneidad y, sobre todo, ganar en autonomía y confianza en sí mismos.

Por ejemplo, recientemente, unos estudiantes de nivel A2 visitaron la Halle Héméra. Este espacio resulta aún más interesante por tratarse de una antigua fábrica rehabilitada en 2019 y convertida en un espacio de coworking de 1900 m² que acoge a 25 empresas. Tras la visita, compartieron un momento de convivencia con los empresarios para enriquecer su reflexión sobre el espacio de trabajo ideal.

Otros alumnos de nivel A2 descubrieron la excelencia francesa degustando los deliciosos chocolates de Alain Ducasse au Comptoir Bordeaux. Después de charlar en la tienda sobre la elaboración del chocolate y los valores del chef estrella, escribieron una publicación en Instagram relatando lo excepcional que había sido esta experiencia.

En cuanto al grupo de nivel C1, fue recibido por Les Petites Cantines Bordeaux, un restaurante solidario de barrio donde los comensales cocinan y comparten una comida participativa a precio libre. Una forma concreta de explorar los conceptos de compromiso y solidaridad.

Las clases de inmersión cultural en francés: una experiencia muy positiva

Estas tareas, arraigadas en prácticas sociales reales, dan sentido al aprendizaje del francés. Las opiniones de los estudiantes son muy positivas. Están muy interesados porque estas experiencias refuerzan su confianza al hablar francés y desarrollan su apertura mental, lo que favorece un mejor entendimiento mutuo. Para ellos, representan la culminación del trabajo realizado en clase: un encuentro auténtico con la «vida real», donde la lengua y la cultura se funden en una sola cosa.

¿Quieres participar en nuestras clases de inmersión cultural en francés? ¡Escríbenos un correo electrónico a contact@alliance-bordeaux.org!